
Llevo en mi recuerdo,
grabado en mi mente,
aquél piano único
que alegró mi niñez.
Llegaste estando yo enferma,
mas que día dichoso experimenté,
desde la escalera,
te ví la primera vez.
Deseé tocar tan bellas canciones,
en tus teclas blancas y negras.
Nosé, por destino, tal vez fué,
no pude lograrlo,
sabe Dios el porqué.
Piano querido, cuantas veces lloré,
por contemplar el vacío en esa pared.
Que frio dejaste en mi corazón,
tu lugar lo ocupó un bello sillón.
Pasaron los años, pude aprender,
a tocar hermosas melodías, lo puedo ya hacer,
en un instrumento de mi afición.
Pero no pude olvidarte,
¿Dónde estarás tú?
Tal vez otro niño,
pueda ejecutar hermosas canciones,
con un Do, Re, Mi, Fá,
sostenidos y alteraciones,
pero ¡Qué bellas canciones!
que no pude escuchar.
Tengo dos buenas hijas,
me dicen... "No te apenes Mamá,
algún día,
un piano otra vez tendrás".
Pueden existir tantos instrumentos,
unos mas exactos,
otros muy bellos,
pero ninguno como tú, piano mío
Fuiste el primero.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados