Me gusta evocar el mar...
con sus suaves olas, que vienen y van,
llegan a la orilla y mojan la arena,
con su blanca espuma y su sabor a sal.
Para poderlo contemplar,
debo viajar tan lejos...
surcar a los cuatro vientos...
en un hermoso velero celeste,
Embarcarme... navegar... y navegar...
hasta llegar al final del horizonte,
donde está el Oeste,
y por donde el astro Sol, se esconde.
La suave brisa que mueve la vela
y el frio viento que impulsa al velero,
con blancas gaviotas que surcan el cielo
desplegando sus hermosas alas...
que suben y bajan...
graciosamente como una danza.
Al timón guío con gran dominio,
no me importa mucho enfrentar desafíos,
con gran certeza de poder disfrutar
de un viaje cálido, sereno y tránquilo.
A la gran marea, muy pronto, arrivo.
Puedo divisar... a lo lejos...
hermosas sirenas con largos, bellos y dorados cabellos,
con tiaras de nacar y ambar...
grandes collares de algas, rodéandoles el cuello.
y preciosos anillos de perlas que son un ensueño.
Le dan la bienvenida a mi gracioso velero...
que todas se acercan al verme llegar.
Me regalan joyas marinas, caballitos y cantos preciosos...
preguntándome si pronto he de regresar...
¡Adiós mis queridas amigas!...
¡Pronto volveré!...
En una noche cálida de Enero,
con las estrellas por guía...
muy dichoso regreso a mi hogar...
envuelto en sus cantos de vientos, olas y mar.

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