Llegaste a mí inesperadamente tu amor me invadió y ancló en mi alma enamorada.
Enamorada... de tus ojos verdes de tu mirar de esmeraldas de tu sonrisa acentuada encantadora y galante.
Tu cabellera ondulada y sedosa
rubios como las almendras
como una tarde de otoño
que acarician tus firmes espaldas.


Tu esbelta figura
tu porte, tu estampa
me llevan a soñarte
todas las tardes.


Tu lengua extranjera
me recuerda que estás en otra parte
distante de mí...tan lejos de aquí
no pueden mis manos acariciarte.


No obstante mi alma
se emociona, se empecina
con buscarte...
al fin... hallarte.