Tu beso, hizo prisionero a mis labios,
y cuando me besabas...

en esos momentos...
que emoción experimentaba,
y cuanto mi alma vibraba.

 Mi corazón inexperto y enamorado,
suplicaba que esa emoción mía...
nunca acabara...
porque tu querer
del mío se adueñaba.

 Tus manos tibias y anhelantes,
apresaban a las mías,
les dabas el sostén,
y la calidez anhelada.

 Después del primer y emocionado beso,
salieron de tus labios aquellas palabras,
y tu voz profunda me decía...
"Quiereme... mi dulce amada"