
¡Madre!...que palabra más sagrada
encierran estas cinco letras,
que en mi niñez, por vez primera,
me enseñó a escribir mi maestra.
A mi madre, la comparo
a un hermoso ramillete de flores,
y si fuera un color...
serías el del amor.
Cuantos cuidados...
cuantos buenos y malos momentos,
fuiste siempre compañera,
como una buena amiga sincera.
Diós te dé muy buenos días,
y por largo tiempo estés.
Por que ¿Sabes una cosa?
mi alma te llama una y otra vez.

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